Declaración general del artista
20 de agosto de 2026
Me interesa cómo los seres humanos organizan la vida en común. Examino las estructuras y sistemas que creamos y cómo configuramos nuestras relaciones entre nosotros y con el mundo que nos rodea. Soy una pintora que trabaja a través del caligraffiti, una forma de arte que combina la caligrafía, la tipografía y el grafiti. En mi práctica, estos tres elementos operan como sistemas interdependientes.
La caligrafía introduce el gesto y el tiempo. La energía del gesto entra en la huella a través del movimiento, la dirección, la presión, el ritmo y la variación, mientras que el tiempo entra mediante la secuencia, la repetición, la acumulación y la superposición. Mi investigación busca marcas y vestigios a través de diferentes formas de expresión humana, lo que me lleva a las letras y escrituras, los pictogramas, las formas asemicas y, más recientemente, los sistemas de notación utilizados para registrar el movimiento y el sonido.
La tipografía organiza el trabajo a través de sistemas formales y conceptuales. Las estructuras conceptuales organizan ideas, información y relaciones, y pueden provenir de derechos humanos, leyes, acuerdos o sistemas utilizados para escribir, registrar y transmitir la experiencia. Las estructuras formales organizan la pintura visualmente y pueden provenir de la geometría, cuadrículas, patrones o proporciones. Su relación establece la lógica de cada obra.
El grafiti aporta escala y superficie, otorgando a la marca una presencia física en el espacio que da forma a las condiciones del encuentro. Esta presencia establece una relación con la arquitectura: una pintura grande requiere un espacio diferente y posiciona los cuerpos de manera distinta a un libro o a una obra más pequeña. La pintura en vivo cambia la organización de ese espacio al introducir el acto de crear, mientras que una charla con el artista introduce el habla, la escucha y la discusión. Cada formato produce una relación diferente entre la obra, la arquitectura y los cuerpos que la ocupan.
La convivencia es un gesto continuo en el tiempo, una negociación que organiza y reorganiza las estructuras del encuentro. Mi obra es una forma de reflexionar sobre esta negociación: lo que hacen nuestros cuerpos, los sistemas que construimos y el mundo por el que nos movemos.